Monday, March 14, 2016
Las enseñanzas de Confucio en Oriente, promovieron un alto sentido de respeto por el Maestro. Existe con relación a este tema, un viejo proverbio coreano que dice: “ Mi padre y mi madre son quienes me crían y mi maestro es el padre que me educa ”.

Esto refleja la importancia de las enseñanzas del Maestro en la educación de los alumnos, a lo largo del tiempo. El Instructor goza de cierta objetividad respecto del alumno, la que difícilmente pueda darse en la relación padre-hijo. Esta objetividad se ha de combinar con un alto grado de entendimiento y amor para promover el desarrollo de alumnos física y mentalmente sanos, respetuosos y útiles a la sociedad.

Es preciso mencionar que la camaradería demasiado extrema con los alumnos conduce casi siempre a un fracaso doloroso. Se debe buscar otra forma de aproximación que no excluya el respeto y la aceptación de inevitables deferencias.

Al alumno no se le debe pedir obediencia rígida y pasiva, que surja del deseo de dominio de un tirano, sino la voluntad de someterse a una orden que sobrepase tanto al Maestro como al alumno. En el primer caso, la obediencia es una actitud impuesta que oculta un deseo de rebeldía y rechazo, que se manifestará en la primera ocasión favorable. En el segundo caso, es una relación profunda que se presenta como la obediencia a sí mismo.

Es sólo con una posición intermedia entre el afecto y la severidad, que se lograrán los objetivos del Taekwon-Do.

Buenos practicantes sólo pueden salir bajo las enseñanzas de un buen Instructor. Aprender de un Instructor no calificado puede ser peor a no ser instruido, los movimientos no científicos disminuyen el poder y además es muy difícil corregirlos.

El espíritu y la técnica deben enseñarse simultáneamente, por lo tanto, el instructor debe combinar conocimientos y disciplina con un espíritu aguerrido, para formar alumnos de noble carácter y habilidad sobresalientes.

EL INSTRUCTOR

Un Instructor preparado puede ir despertando en el alumno un sentimiento de triunfo en la vida. Él sabe que el Taekwon-Do es un Arte que implica un modo de pensar, que tiende a formar gente con un elevado sentido moral. Y el aspecto moral está decididamente unido al Taekwon-Do desde su creación. Toda esta gente se halla en búsqueda de un camino que le permita moldear su extraordinaria energía, todo su potencial, y desea hacerlo en un sentido diferente al que parece haberse orientado gran parte de la humanidad, que se dedica a destruir más que a construir o se aisla con drogas en un mundo del que no es fácil salir.

Un Instructor deber poseer fuertes valores morales y éticos, ser íntegro comercialmente y tener una clara visión de la vida y las relaciones humanas.

Con respecto a sus condiciones técnicas, debe tener una base sólida, además de conocer la anatomía humana y sus puntos vitales.

Su actitud como Instructor de Taekwon-Do deber ser responsable y debe abocarse por completo a la difusión del Arte.

Su proceder debe ser confiable de manera de estar en armonía con sus mayores, ganar el reconocimiento de sus pares y el respeto de los alumnos.

Es importantísimo que un Instructor tenga estas características, ya que su crecimiento depende de estudiantes con vocación e idénticos ideales.

• Un buen Instructor puede enseñar en cualquier momento y lugar, debiendo estar siempre dispuesto a responder preguntas y aclarar dudas de sus alumnos. (Jamás se cansará de enseñar).

• Un Instructor debe apuntar a que sus alumnos lo superen. Es este su fin supremo. El alumno no deberá ser jamás retenido en su aprendizaje. Si un Instructor percibe la evolución de su alumno más allá de su propia capacidad de enseñanza, deberá enviarlo con un Instructor de mayor categoría.

• El Instructor será un buen ejemplo para sus alumnos y siempre evitará defraudarlos.

• El crecimiento del alumno será considerado siempre por sobre el aspecto comercial. Cuando un Instructor es materialista, jamás obtendrá el respeto de sus alumnos.

• Deberá utilizar fundamentos científicos en sus enseñanzas buscando ahorrar tiempo y energía.

• Estará pendiente de que sus alumnos hagan amistades sanas fuera del gimnasio, ya que su función es estimular el crecimiento de sus alumnos dentro y fuera de él.

• Deberá tener el mismo trato con todos sus practicantes, sin hacer favoritismos de ninguna clase. En caso de reprender a un alumno, deberá hacerlo en privado y nunca enfrente de la clase.

• Si el Instructor no está preparado para responder alguna pregunta, no deberá inventar una respuesta. Admitirá en cambio, que no la sabe y se comprometerá a hallarla lo antes posible. Es común que un cinturón negro de baja categoría, dé respuestas ilógicas a sus alumnos debido al temor de perder prestigio.

EL ALUMNO

• El alumno deberá tener ansias continuas de aprendizaje y evolución. Un practicante serio y dedicado, puede aprender en cualquier lugar y momento. Ahí radica la clave del conocimiento.

• Un buen alumno deberá estar dispuesto a sacrificarse por su arte e Instructor. No creer que su entrenamiento es una mercancía que se compra con una cuota. Hay que estar dispuesto a tomar parte de demostraciones, seminarios, etc.

• Deberá intentar servir de ejemplo a los alumnos de menor categoría.

• Deberá ser siempre leal a su Instructor, al Taekwon-Do y a los métodos de enseñanza.

• Deberá entrenar dedicadamente cada una de las nuevas técnicas aprendidas.

• Deberá comportarse adecuadamente fuera del gimnasio, ya que representa a su Instructor y al Arte Marcial.

• Si un alumno adopta una técnica aprendida en otro lugar y la misma es desaprobada por el Instructor, deberá descartarla inmediatamente o entrenarla en el lugar donde la aprendió.

• No ser irrespetuoso. En caso de disentir con el Instructor, deberá tratar el tema en cuestión fuera de la clase.

• Deberá estar constantemente entusiasmado por aprender y hacer preguntas.

• Jamás realizará acto de traición alguna. Siempre estará del lado de la verdad.

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